Esta es una de las verdades más importantes que debes recordar.
Ordenar tus pertenencias no se trata de borrar la presencia de alguien. Se trata de honrar su lugar en tu vida y, al mismo tiempo, honrar tu propia necesidad de sanar y vivir plenamente.
Los recuerdos no viven solo en los objetos. Viven en historias, valores, hábitos y en cómo alguien te moldeó hoy.
Elegir conservar una fotografía, una joya o una nota escrita a mano puede tener más significado que conservarlo todo.
Una forma suave de empezar
Si la idea de ordenar te resulta abrumadora, empieza poco a poco.
Empieza con los objetos que tengan la menor carga emocional. Un cajón. Un estante. Un rincón de una habitación. No hay fecha límite. No hay presión.
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