Hambre constante
Otro posible signo es sentir hambre incluso después de haber comido. Aunque existe glucosa en abundancia en la sangre, las células pueden no estar utilizándola correctamente debido a problemas relacionados con la insulina.
El organismo interpreta esa dificultad como una falta de energía y puede aumentar la sensación de hambre. Esta situación puede acompañarse de cambios de peso que no siempre son intencionados.
Sin embargo, tener más apetito por sí solo no significa necesariamente que exista hiperglucemia. Puede deberse a numerosas causas, por lo que es importante valorar el conjunto de síntomas.
Cansancio y falta de energía
La fatiga persistente también puede aparecer cuando el azúcar permanece elevado. Si la glucosa no entra adecuadamente en las células, el organismo puede tener dificultades para aprovecharla como fuente de energía.
La persona puede sentirse agotada, tener menos capacidad para concentrarse o notar que actividades que normalmente realiza sin problemas requieren un esfuerzo mayor.
El cansancio es un síntoma muy común y puede estar relacionado con falta de sueño, estrés, anemia, infecciones, alteraciones hormonales y muchas otras condiciones. Por eso, no debe utilizarse por sí solo para identificar una alteración de la glucosa.
Visión borrosa
Los niveles elevados de glucosa pueden provocar cambios temporales en los líquidos y tejidos relacionados con el enfoque de los ojos. Como consecuencia, algunas personas pueden experimentar visión borrosa.
Este síntoma puede aparecer y desaparecer a medida que los niveles de glucosa cambian. No obstante, cualquier alteración visual nueva o persistente merece atención, ya que también puede tener otras causas.
Cuando una persona con diabetes experimenta cambios repentinos en la visión, es especialmente importante controlar sus niveles de glucosa y consultar si el problema persiste.
Heridas que tardan en curarse
La glucosa elevada durante períodos prolongados puede afectar diferentes mecanismos del organismo relacionados con la circulación y la respuesta frente a infecciones.
Por ello, algunas personas con diabetes pueden observar que pequeños cortes, heridas o lesiones tardan más tiempo de lo habitual en cicatrizar. También pueden ser más susceptibles a determinadas infecciones.
Una herida que no mejora, aumenta de tamaño, se enrojece, produce secreción o causa dolor importante debe ser valorada por un profesional sanitario.
Infecciones frecuentes
Las personas que mantienen niveles elevados de azúcar durante períodos prolongados pueden presentar una mayor predisposición a determinadas infecciones.
Pueden aparecer infecciones urinarias, de la piel o infecciones por hongos. La aparición repetida de este tipo de problemas puede ser una señal que justifique una evaluación médica, especialmente cuando se combina con sed excesiva, micción frecuente o pérdida de peso inexplicada.
Hormigueo o entumecimiento
Cuando la hiperglucemia se mantiene durante mucho tiempo, puede contribuir al daño de los nervios. Esta complicación, conocida como neuropatía diabética, puede provocar hormigueo, ardor, dolor o pérdida de sensibilidad, especialmente en los pies y las manos.
Es importante comprender que estos síntomas suelen estar relacionados con una alteración prolongada de la glucosa y no necesariamente con una subida puntual del azúcar.
La pérdida de sensibilidad en los pies merece especial atención porque puede hacer que una persona no perciba pequeñas heridas o lesiones.
Pérdida de peso sin explicación
En algunos casos, especialmente cuando la diabetes no diagnosticada provoca una alteración importante de la glucosa, puede producirse pérdida de peso sin que la persona haya cambiado voluntariamente su alimentación o actividad física.
Cuando el organismo no puede utilizar adecuadamente la glucosa, puede comenzar a utilizar otras fuentes de energía, incluidas las reservas de grasa y músculo.
Una pérdida de peso involuntaria siempre merece una valoración médica, sobre todo si aparece junto con sed intensa, necesidad frecuente de orinar y cansancio.
Náuseas, vómitos y respiración anormal
Cuando los niveles de glucosa son extremadamente altos, pueden aparecer complicaciones graves. Una de ellas es la cetoacidosis diabética, una emergencia médica que ocurre con mayor frecuencia en personas con diabetes tipo 1, aunque también puede presentarse en otras circunstancias.
Sus posibles signos incluyen náuseas, vómitos, dolor abdominal, respiración rápida o profunda, deshidratación, debilidad intensa, confusión y un aliento con olor afrutado.
Estos síntomas requieren atención médica urgente. No es recomendable intentar resolver una situación de este tipo únicamente en casa.
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