“Y ahora podría despertar.”
“Sí.”
La palabra conllevaba más preocupación que alegría.
Crucé los brazos.
“¿Por qué te asusta eso?”
“No lo hace.”
“Preguntaste qué había dicho antes incluso de preguntarle si estaba bien.”
Mi padre se acercó a la ventana.
Afuera, los últimos rayos de luz se extendían sobre el río Hudson.
“Solo sé que las familias poderosas se protegen a sí mismas. Cuando entran en pánico, todos a su alrededor se vuelven prescindibles.”
“¿Qué es lo que me estás ocultando?”