La idea detrás de este diseño es bastante simple. Cuando una persona entra en un estacionamiento, recibe un ticket que necesitará nuevamente al salir. Guardarlo en un bolsillo puede resultar incómodo, mientras que dejarlo sobre el tablero puede hacer que se deslice o incluso se pierda. Gracias a esta pequeña ranura, el conductor puede mantener el ticket visible y accesible durante todo el recorrido.
Lo mismo ocurre con las tarjetas utilizadas en peajes, estacionamientos privados o complejos residenciales. En lugar de buscar desesperadamente entre documentos o compartimentos cuando llega el momento de utilizarlas, basta con colocarlas en ese pequeño espacio para tenerlas siempre a la vista.

Curiosamente, muchas personas han convivido con esta característica durante años sin conocer su propósito original. Algunas incluso la utilizan para guardar monedas, llaves, recibos o cualquier objeto pequeño que necesiten almacenar temporalmente. Aunque estos usos improvisados pueden funcionar, no siempre coinciden con la intención inicial de los diseñadores.
La industria automotriz dedica enormes cantidades de tiempo al estudio de la ergonomía. Cada botón, compartimento y superficie suele diseñarse después de analizar cómo interactúan los usuarios con el vehículo. Incluso los detalles que parecen insignificantes pueden responder a necesidades reales observadas durante pruebas y estudios de comportamiento.