PARTE 2 / El millonario fingió viajar a Europa… y las cámaras revelaron quién aterrorizaba a sus hijas

PARTE 2
En la pantalla, Patricia abrió el cajón de la cómoda de Rosa y metió la pulsera debajo de una pila de uniformes.
Después regresó a la sala como si nada.
—Daniela, ve por el teléfono de la casa —ordenó—. Vamos a llamar a tu papá para decirle que encontramos a la ladrona.
Daniela no se movió.
Patricia se acercó hasta quedar frente a ella.
—Te estoy hablando.
—Rosa no robó nada —murmuró la niña.
El golpe no fue con la mano.
Patricia tomó el libro de Daniela y lo aventó contra la pared.
—No vuelvas a contradecirme.
Martina empezó a llorar. Rosa quiso acercarse, pero Patricia levantó un dedo.
—Ni un paso más. En cuanto Emiliano vea la pulsera en tu cuarto, te vas a la cárcel.
Rosa respiró hondo y miró a las niñas.
—Suban a su habitación, por favor.
—No —dijo Patricia—. Se quedan. Quiero que vean cómo se saca la basura de esta casa.
Emiliano se levantó de golpe.
Ramiro le cerró el paso.
—Señor, espere. Hay algo más que debe ver.
—¿Algo más?
El jefe de seguridad señaló otra pantalla. La cámara del pasillo mostraba a Daniela deslizando discretamente una pequeña grabadora dentro del bolsillo de su falda.
Emiliano se quedó inmóvil.
Su hija estaba reuniendo pruebas.
Una niña de 11 años había entendido lo que su padre, con todo su dinero y poder, no había querido ver.
En la sala, Patricia tomó el teléfono y fingió marcar.
—Qué lástima que tu padre esté volando —dijo—. Tendremos tiempo de preparar todo antes de que regrese.
Rosa la miró con firmeza.
—¿Preparar qué?
Patricia soltó una risa seca.
—Tu despido. La denuncia. Y la versión que las niñas van a contar.
Daniela apretó la grabadora dentro de su bolsillo.
—No vamos a mentir.
Patricia se agachó frente a ella.
—Claro que sí, preciosa. Dirás que viste a Rosa entrar al vestidor. Tu hermana dirá que encontró la pulsera. Y si se niegan, le contaré a su padre que Rosa les metió esas ideas en la cabeza.
—Papá nos va a creer —dijo Martina entre lágrimas.
—¿De verdad?
Patricia le acomodó el cabello con una dulzura falsa.
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