Si te quedas despierto más de 20 minutos, levántate un momento. Ve a otra habitación, haz algo tranquilo (leer con luz suave, escuchar la lluvia) y vuelve a la cama cuando te sientas somnoliento. Esto hace que tu cerebro asocie la cama solo con el sueño.
Con el tiempo, estos despertares se vuelven menos molestos y más como una cita especial contigo mismo.