—Amor.
Su voz era tranquila.
—Ven conmigo.
Yo levanté la mirada lentamente.
Fingí confusión.
—¿A dónde?
Sonrió.
La sonrisa que una vez amé.
Ahora solo me daba escalofríos.
—A tomar aire.
La misma frase.
El mismo plan.
Caminamos hacia la cubierta trasera.
La tormenta empezaba a llegar.
El viento golpeaba fuerte.
El océano parecía interminable.
Flynn colocó una mano en mi espalda.
—¿Sabes algo?
Me detuve.
—¿Qué?
Suspiró.
—Pensé que sería más difícil.
Lo miré.
—¿Qué cosa?
Por primera vez dejó caer la máscara.
—Despedirme de ti.
El silencio fue absoluto.
Entonces escuché pasos detrás de nosotros.
Aidan.