“EL ESCLAVO Y LA HIJA DESCARTADA”: LA NOCHE EN QUE EL DUEÑO DE UNA HACIENDA REGALÓ A SU HIJA—Y EL HOMBRE QUE LO CAMBIÓ TODO

REFLEXIÓN FINAL:  PESO DE LO DESCARTADO

La historia a menudo recuerda a quienes gobiernan en voz alta.

Pero rara vez recuerda lo que sucede cuando dejan de comprender lo que han descartado.

En San Jerónimo, un hombre creía que estaba resolviendo un problema regalando lo que consideraba inútil.

La hija.

Y carga.

Silenciar.

Pero lo que no entendía era que los seres humanos no desaparecen cuando son despedidos.

Se reubican.

Cambian de forma.

Encuentran otras formas de ser vistos.

Y a veces, la transformación más poderosa no proviene de quienes poseen el poder.

Pero de aquellos a quienes les dijeron que no tenían ninguno.

Al final la hacienda no cambió por la fuerza.

Cambió porque algo dentro de él dejó de aceptar la invisibilidad.

Y una vez que eso sucede, ningún propietario —por absoluto que crea ser— puede restaurar el silencio del que alguna vez dependió.

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