{"id":345,"date":"2026-09-08T17:08:06","date_gmt":"2026-09-08T17:08:06","guid":{"rendered":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/?p=345"},"modified":"2026-09-08T17:08:06","modified_gmt":"2026-09-08T17:08:06","slug":"un-granjero-viudo-se-detiene-al-ver-a-una-familia-levantando-una-casa-de-barro-jamas-imagino-que-ellos-terminarian-cambiando-su-vida-para-siempre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/?p=345","title":{"rendered":"Un granjero viudo se detiene al ver a una familia levantando una casa de barro\u2026 jam\u00e1s imagin\u00f3 que ellos terminar\u00edan cambiando su vida para siempre."},"content":{"rendered":"<p id=\"mainContentTitle\" class=\"__reading__mode__extracted__title c0011\">Un granjero viudo se detiene al ver a una familia levantando una casa de barro\u2026 jam\u00e1s imagin\u00f3 que ellos terminar\u00edan cambiando su vida para siempre.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana en que detuve el caballo<\/p>\n<p>Volv\u00eda por la brecha de tierra cuando algo me hizo jalar las riendas en seco. Bajo aquel sol bravo del oriente de Sonora vi a una mujer y a dos ni\u00f1os intentando levantar una casa de barro con sus propias manos. Pero aquello no era una casa. Era desesperaci\u00f3n. El ni\u00f1o apenas pod\u00eda con un madero m\u00e1s grande que \u00e9l. La ni\u00f1a, chiquita, ya ni siquiera ten\u00eda fuerzas para seguir sentada derecha. Y en ese momento lo entend\u00ed con una claridad que me parti\u00f3 el pecho: si yo segu\u00eda de largo, quiz\u00e1 no sobreviv\u00edan.<\/p>\n<div class=\"code-block code-block-11\">\n<div id=\"uk-adrefresh-wrapper-1788887226451\" data-item=\"c69e88b976adf37252acbb\">\n<div id=\"uk-block\">\n<div id=\"uk-container-1788887226451\">\n<div id=\"uk-adsense-container\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"uk-300x600\"><\/div>\n<\/div>\n<p>Aquella ma\u00f1ana me hab\u00eda levantado antes del amanecer, como siempre. A mis sesenta y tres a\u00f1os el cuerpo ya no sabe dormir despu\u00e9s de las cuatro y media. Calent\u00e9 caf\u00e9, me com\u00ed dos galletas duras que hab\u00edan sobrado del d\u00eda anterior y sal\u00ed a revisar el corral del lado este. Hab\u00eda un becerro con la pata lastimada y quer\u00eda ver si ya apoyaba mejor. Mi caballo, Rel\u00e1mpago, iba despacio porque a esa hora uno todav\u00eda piensa que el d\u00eda puede ser manso. Pero a las nueve el calor ya pegaba duro, de ese que reseca los labios y te recuerda que el agua es asunto serio por esos rumbos.<\/p>\n<p>Pude haber regresado por el camino de siempre. No lo hice. Hay decisiones que uno toma sin entenderlas hasta mucho despu\u00e9s. Junt\u00e9 las riendas hacia el lado contrario y Rel\u00e1mpago volte\u00f3 la cabeza como pregunt\u00e1ndome si estaba seguro. Le palmote\u00e9 el cuello.<\/p>\n<p>\u2014Hoy nos vamos por ac\u00e1.<\/p>\n<p>La brecha del lado norte de mi rancho era vieja, roja, angosta, cercada por mezquites, huizaches y palo verde cansado. En verano se volv\u00eda polvo, en invierno, lodo. Aquella ma\u00f1ana era puro polvo. Primero vi un remolino extra\u00f1o a lo lejos. Luego distingu\u00ed movimiento. Y despu\u00e9s los vi bien.<\/p>\n<p>Una mujer de rodillas, presionando barro h\u00famedo contra una estructura de ramas torcidas. Un muchachito cargando un palo pesad\u00edsimo con los brazos marcados por el esfuerzo. Y una ni\u00f1a sentada en el suelo caliente, con las manos llenas de lodo hasta los codos, mirando a ninguna parte con ese vac\u00edo que tienen los ni\u00f1os cuando el cuerpo ya se rindi\u00f3 pero todav\u00eda no sabe nombrarlo.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 despacio para no asustarlos. Baj\u00e9 del caballo y dije lo \u00fanico que cab\u00eda en aquel momento.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas.<\/p>\n<div class=\"code-block code-block-12\">\n<div id=\"uk-adrefresh-wrapper-1788887226447\" data-item=\"f0e9e01718049ae2870272\">\n<div id=\"uk-block\">\n<div id=\"uk-container-1788887226447\">\n<div id=\"uk-adsense-container\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"uk-300x250\"><\/div>\n<\/div>\n<p>La mujer levant\u00f3 el rostro. Era joven, no m\u00e1s de treinta. Pero el sufrimiento le hab\u00eda hecho el trabajo de muchos a\u00f1os. Lo tra\u00eda en la piel reseca, en las manos abiertas por las puntas de los dedos, en los ojos. No me mir\u00f3 con miedo, ni con esperanza. Me mir\u00f3 como mira la gente que ya se qued\u00f3 sin energ\u00eda para esperar nada.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas \u2014respondi\u00f3 apenas.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s. No pregunt\u00f3 qui\u00e9n era. No se explic\u00f3. Volvi\u00f3 a presionar barro contra aquella pared torcida como si yo fuera solo otro elemento del paisaje: el sol, el polvo, un hombre con caballo, lo mismo daba.<\/p>\n<p>Eso me dijo m\u00e1s que cualquier historia.<\/p>\n<p>De cerca vi lo que ya sospechaba. Aquello se iba a caer. El barro estaba secando disparejo, las ramas eran demasiado flacas, una de ellas ya se curvaba bajo el peso. El ni\u00f1o, que luego supe que se llamaba Diego, ten\u00eda la mirada seria de los que crecieron demasiado r\u00e1pido. La ni\u00f1a, Lupita, no lloraba. Eso era lo peor. Cuando un ni\u00f1o ya no llora, es porque ya gast\u00f3 todo lo que ten\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVan a vivir aqu\u00ed? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>La mujer sigui\u00f3 trabajando mientras respond\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Todav\u00eda no. Pero va a ser aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 alrededor. No hab\u00eda nada. Ni sombra buena, ni casa, ni pozo, ni cerca. Aquello era un claro olvidado entre propiedades, tierra de nadie. Lo m\u00e1s cercano era mi rancho, a unos veinte minutos a caballo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 les pas\u00f3?<\/p>\n<p>Esta vez s\u00ed se detuvo. No de golpe. Como si la pregunta le hubiera llegado tarde al cuerpo. Baj\u00f3 las manos, respir\u00f3 hondo y empez\u00f3 a contarme en pedazos. Se llamaba Catalina. Ven\u00eda del sur de Veracruz con sus dos hijos. Su marido se hab\u00eda ido \u201ca un trabajo de tres d\u00edas\u201d y nunca volvi\u00f3. Ni carta, ni explicaci\u00f3n, ni cad\u00e1ver. Nada. Esper\u00f3 unos meses. Luego dej\u00f3 de esperar y se puso a sobrevivir.<\/p>\n<p>Hab\u00eda rentado un cuarto de l\u00e1mina en un pueblito cerca de Navojoa. Cos\u00eda, lavaba ropa ajena, vend\u00eda comida dos veces por semana. El due\u00f1o del cuarto era primo de su marido. Al principio cobr\u00f3 lo acordado. Luego empez\u00f3 a subir la renta. Despu\u00e9s a presentarse en horas equivocadas. Despu\u00e9s a insinuar cosas que ella fing\u00eda no entender, aunque las entend\u00eda perfectamente. Cuando ella dijo que no, el hombre le dio una semana para irse. El d\u00eda se\u00f1alado sali\u00f3 con dos costales, sus hijos y lo poco que les quedaba.<\/p>\n<p>No me cont\u00f3 todo de una vez. Lo fue soltando entre pausas, sin dejar de trabajar. Como si detener las manos volviera m\u00e1s real el dolor. Yo no interrump\u00ed. Con los a\u00f1os uno aprende que a veces la gente no necesita soluci\u00f3n inmediata. Necesita que alguien no salga corriendo mientras habla.<\/p>\n<p>Entonces Lupita tosi\u00f3. Una tos seca, corta, pero honda. Se llev\u00f3 la mano al pecho con un gesto demasiado aprendido para una ni\u00f1a tan chica. Catalina la vio. Yo tambi\u00e9n.<\/p>\n<div id=\"uk-mobile-inpage-1788887226443\">\n<div id=\"uk-underlay-1788887226443\">\n<div id=\"uk-adrefresh-wrapper-1788887226443\" data-item=\"4561f62a5d93e3ca6dd6b1\">\n<div id=\"uk-block\">\n<div id=\"uk-container-1788887226443\">\n<div id=\"uk-adsense-container\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Me agach\u00e9 frente a la peque\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe duele aqu\u00ed? \u2014pregunt\u00e9, toc\u00e1ndome el pecho.<\/p>\n<p>Me mir\u00f3 con sus ojos grandes y asinti\u00f3 muy despacio.<\/p>\n<p>Entonces me puse de pie y mir\u00e9 a Catalina.<\/p>\n<p>\u2014Ustedes no van a terminar esta casa.<\/p>\n<p>Frunci\u00f3 el ce\u00f1o. No por enojo. Por desconcierto.<\/p>\n<p>\u2014Van a venir conmigo.<\/p>\n<p>No dijo nada. Ni s\u00ed, ni no. Solo se qued\u00f3 mir\u00e1ndome con esa expresi\u00f3n de quien espera el precio escondido detr\u00e1s de la ayuda. Ya hab\u00eda visto ese silencio antes. Lo vi en el espejo, a\u00f1os atr\u00e1s, cuando mi esposa Magdalena acababa de morirse y yo no sab\u00eda c\u00f3mo seguir respirando dentro de mi propia casa. Y lo hab\u00eda dicho tambi\u00e9n con la misma voz baja que us\u00f3 ella:<\/p>\n<p>\u2014No tengo c\u00f3mo pagarle.<\/p>\n<p>Aquello me toc\u00f3 un lugar que yo no esperaba.<\/p>\n<p>A los veinticuatro a\u00f1os yo tambi\u00e9n hab\u00eda dicho casi la misma frase. Reci\u00e9n llegado a Sonora, con una cosecha perdida, una deuda creciendo y m\u00e1s orgullo que juicio, un viejo ranchero llamado don Gumaro apareci\u00f3 una tarde, mir\u00f3 mi desastre y dijo que me iba a ayudar. Yo le dije que no ten\u00eda con qu\u00e9 pagarle. \u00c9l me respondi\u00f3 con una paciencia que solo entend\u00ed despu\u00e9s:<\/p>\n<p>\u2014No te estoy prestando dinero, Benjam\u00edn. Te estoy pasando una deuda. Alguien hizo esto por m\u00ed y yo promet\u00ed no romper la cadena.<\/p>\n<p>Ese hombre muri\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s. El d\u00eda del entierro entend\u00ed que hay favores que no se pagan. Se contin\u00faan.<\/p>\n<p>As\u00ed que mir\u00e9 a Catalina, luego a Diego, luego a la ni\u00f1a temblorosa.<\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed tambi\u00e9n me ayudaron una vez. Ahora me toca a m\u00ed.<\/p>\n<p>Diego fue el primero en moverse.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQueda lejos? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Veinte minutos.<\/p>\n<p>Asinti\u00f3 con una seriedad de adulto atrapado en cuerpo de ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Lupita me mir\u00f3 con desconfianza y cansancio. Me agach\u00e9 otra vez.<\/p>\n<p>\u2014En mi casa hay gallinas, un gato viejo y un caballo muy presumido. Si te quedas quieta, hasta te deja tocarlo.<\/p>\n<p>No sonri\u00f3 del todo, pero una esquina de su boca se movi\u00f3.<\/p>\n<p>Catalina volte\u00f3 a ver aquella pared de barro torcida. Yo entend\u00ed lo que estaba viendo: no era solo un mont\u00f3n de lodo. Era el primer pedazo de voluntad que la vida no le hab\u00eda quitado. Abandonarlo era abandonar algo de s\u00ed misma. Por eso me qued\u00e9 callado. Dej\u00e9 que la mirara. Que se despidiera, si eso era lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p>Lupita volvi\u00f3 a toser, m\u00e1s fuerte. Catalina cerr\u00f3 los ojos un segundo. Cuando los abri\u00f3, ya hab\u00eda decidido.<\/p>\n<p>No dijo \u201cs\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Solo tom\u00f3 a la ni\u00f1a en brazos.<\/p>\n<p><strong data-start=\"520\" data-end=\"629\">Y en ese instante, sin promesas ni garant\u00edas, todo cambi\u00f3\u2026 pero yo todav\u00eda no entend\u00eda hasta qu\u00e9 punto.<\/strong><\/p>\n<p data-start=\"636\" data-end=\"821\"><strong data-start=\"678\" data-end=\"821\">Lo que pas\u00f3 despu\u00e9s en mi rancho no solo salv\u00f3 a esa familia\u2026 tambi\u00e9n termin\u00f3 salv\u00e1ndome a m\u00ed de una soledad que llevaba a\u00f1os enterrando.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-11720\" src=\"https:\/\/zexoads.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/123-11.png\" sizes=\"auto, (max-width: 1728px) 100vw, 1728px\" srcset=\"https:\/\/zexoads.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/123-11.png 1728w, https:\/\/zexoads.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/123-11-225x300.png 225w, https:\/\/zexoads.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/123-11-768x1024.png 768w, https:\/\/zexoads.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/123-11-1152x1536.png 1152w, https:\/\/zexoads.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/123-11-1536x2048.png 1536w\" alt=\"\" width=\"1728\" height=\"2304\" \/><\/p>\n<p>Yo amarr\u00e9 los costales al caballo. Diego carg\u00f3 lo que faltaba sin quejarse. Antes de irnos mir\u00e9 aquella pared por \u00faltima vez y pens\u00e9 que a veces lo que uno construye en el peor momento de su vida no nace para durar. Nace solo para demostrar que todav\u00eda est\u00e1 intentando.<\/p>\n<p>La casa no estaba lista para recibir a nadie, pero era s\u00f3lida. Techo de l\u00e1mina, corredores largos, cocina amplia, un cuarto que hab\u00eda sido de mi hijo Ra\u00fal antes de irse a Hermosillo. Cuando entramos, el olor a casa sola sali\u00f3 primero, ese olor del tiempo quieto entre paredes. Lupita despert\u00f3 al ver a Farofa, mi gato, echado en un coj\u00edn con cara de juez cansado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo se llama?<\/p>\n<p>\u2014Farofa.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 nombre tan raro.<\/p>\n<p>\u2014Eso llevo quince a\u00f1os pregunt\u00e1ndome.<\/p>\n<p>Ah\u00ed s\u00ed sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Le di a Catalina el cuarto del fondo. Acost\u00f3 a la ni\u00f1a en la cama y el suspiro que solt\u00f3 Lupita al hundirse en el colch\u00f3n todav\u00eda lo recuerdo. Era el sonido de alguien dejando por fin un peso en el suelo.<\/p>\n<p>Calent\u00e9 frijoles, arroz y un poco de carne seca. Catalina quiso ayudar. Le dije que no era necesario. Entr\u00f3 de todos modos, tom\u00f3 la cuchara de palo y empez\u00f3 a mover el guiso con esa naturalidad de mujer que ha pasado la vida sosteniendo el mundo desde una cocina. No me molest\u00f3. Al contrario. La casa empez\u00f3 a sonar distinta.<\/p>\n<p>Esa misma noche, la fiebre de Lupita subi\u00f3. La encontr\u00e9 de madrugada en brazos de su madre, ardiendo y respirando corto. Le di lo poco que ten\u00eda para la fiebre, le puse trapos fr\u00edos y me qued\u00e9 sentado en la esquina mientras Diego dorm\u00eda en el suelo junto a la cama, como si con su puro cuerpo pudiera protegerla. Al amanecer no esper\u00e9 m\u00e1s.<\/p>\n<p>Nos fuimos al consultorio de \u00c1lamos en la camioneta de la ruta rural. Despu\u00e9s de horas de espera, la doctora confirm\u00f3 lo que ya tem\u00edamos: bronquitis asm\u00e1tica, empeorada por el polvo, el calor y los d\u00edas a la intemperie. Compr\u00e9 inhalador, jarabe, antibi\u00f3tico. Catalina llor\u00f3 solo cuando le entregu\u00e9 la bolsa de la farmacia.<\/p>\n<p>\u2014Se lo voy a pagar todo \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014Ya s\u00e9 \u2014respond\u00ed.<\/p>\n<p>Porque lo importante no era el dinero. Era devolverle la dignidad de poder decirlo.<\/p>\n<p>Los d\u00edas siguientes fueron acomod\u00e1ndose solos. Catalina levant\u00f3 la huerta casi sin pedirme permiso. Diego empez\u00f3 a ayudar en el corral junto a Jos\u00e9 Chico, mi pe\u00f3n m\u00e1s viejo. Lupita fue mejorando, volvi\u00f3 a hacer preguntas, a corretear gallinas, a conversar con Farofa como si fuera una persona maleducada. Y un d\u00eda, sin aviso, me descubr\u00ed sonriendo al escucharla re\u00edr.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando entend\u00ed que el rancho ya no estaba lleno solo de gente. Estaba lleno de vida.<\/p>\n<p>Un mes despu\u00e9s apareci\u00f3 el padre de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 en una pickup vieja, flaco, envejecido, con la verg\u00fcenza pegada a la cara. Dijo que hab\u00eda huido por deudas, por miedo, por cobard\u00eda. Que ahora quer\u00eda volver. No me correspond\u00eda a m\u00ed responderle. Fui a la cocina, se lo dije a Catalina y me apart\u00e9. Aquella conversaci\u00f3n era suya.<\/p>\n<p>Esper\u00e9 en la veranda lateral con Diego a mi lado. El ni\u00f1o no pregunt\u00f3 casi nada. Solo una cosa:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY si mi mam\u00e1 quiere irse?<\/p>\n<p>Lo mir\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Entonces se va. Pero este lugar sigue siendo suyo si un d\u00eda necesita volver.<\/p>\n<p>Me sostuvo la mirada y, sin decir nada, apoy\u00f3 el hombro contra mi brazo. Un gesto peque\u00f1o. Pero yo sent\u00ed el peso entero de la confianza.<\/p>\n<p>El hombre se fue antes del anochecer.<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 junto a Catalina en los escalones de la veranda.<\/p>\n<p>\u2014Quer\u00eda regresar \u2014dijo.<\/p>\n<p>No pregunt\u00e9 m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa?<\/p>\n<p>Mir\u00f3 la entrada del rancho, la placa de madera quemada donde todav\u00eda se le\u00eda: Rancho Buena Esperanza.<\/p>\n<p>\u2014El barro que ya se cay\u00f3 no se vuelve a levantar en el mismo lugar \u2014dijo al fin\u2014. Se usa para construir algo nuevo, pero ahora con una base buena.<\/p>\n<p>A la semana siguiente Lupita me ense\u00f1\u00f3, orgullos\u00edsima, a escribir su nombre completo en el cuaderno de la escuela: Guadalupe. Las letras estaban grandes, torcidas, hermosas. Diego cumpli\u00f3 diez a\u00f1os y le regal\u00e9 un potro al que llam\u00f3 Encuentro. Mi hijo Ra\u00fal vino un fin de semana con mi nuera y mi nieto, y antes de irse me abraz\u00f3 m\u00e1s fuerte de lo normal.<\/p>\n<p>\u2014Ya no te oyes solo, ap\u00e1 \u2014me dijo.<\/p>\n<p>Ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p>No podr\u00eda decir en qu\u00e9 momento exacto cambi\u00f3 todo. No fue una gran declaraci\u00f3n. No fue un milagro ruidoso. Fue el caf\u00e9 listo antes del amanecer. La hortaliza verde otra vez. El sonido de una cuchara golpeando la olla. Diego en el corral. Lupita preguntando si los gatos van al cielo. Catalina sent\u00e1ndose en la silla que hab\u00eda sido de Magdalena sin que doliera, porque Magdalena ya no estaba solo en la ausencia, sino en todo lo bueno que segu\u00eda pasando dentro de esas paredes.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s, una tarde tibia, Catalina y yo nos quedamos solos en la veranda viendo c\u00f3mo el sol bajaba sobre los mezquites. Los ni\u00f1os jugaban cerca del pozo. Farofa dorm\u00eda enroscado en la mecedora. El rancho respiraba como respiran los lugares que por fin volvieron a ser hogar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes qu\u00e9 pens\u00e9 aquel d\u00eda en la brecha? \u2014le dije.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Que yo los estaba salvando.<\/p>\n<p>Ella volvi\u00f3 la cara hacia m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora qu\u00e9 piensas?<\/p>\n<p>Mir\u00e9 el patio, la cocina encendida, el caballo en el corral, las voces de los ni\u00f1os, la vida entera latiendo donde antes solo hab\u00eda silencio.<\/p>\n<p>\u2014Que fueron ustedes los que me salvaron a m\u00ed.<\/p>\n<p>Catalina no respondi\u00f3 enseguida. Solo tom\u00f3 mi mano y la sostuvo con firmeza, como si no quisiera prometer de m\u00e1s, pero tampoco esconder lo evidente. En sus ojos ya no hab\u00eda miedo. Hab\u00eda cansancio, s\u00ed. Huellas, s\u00ed. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda paz.<\/p>\n<p>Y eso, despu\u00e9s de todo, era m\u00e1s que un final feliz.<\/p>\n<p>Era un comienzo verdadero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un granjero viudo se detiene al ver a una familia levantando una casa de barro\u2026 jam\u00e1s imagin\u00f3 que ellos terminar\u00edan&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":346,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-345","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=345"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":347,"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345\/revisions\/347"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/346"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/saboresdelmundo.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}