Mi hija “iba a la escuela” todas las mañanas… hasta que su maestra me llamó y me dijo que llevaba una semana entera faltando a clases. Así que a la mañana siguiente decidí seguirla.

Mi hija “iba a la escuela” todas las mañanas… hasta que su maestra me llamó y me dijo que llevaba una semana entera faltando a clases. Así que a la mañana siguiente decidí seguirla.

 

Mi hija “iba a la escuela” todas las mañanas… hasta que su maestra me llamó y me dijo que llevaba una semana entera faltando a clases. Así que a la mañana siguiente decidí seguirla.

Mi hija de catorce años, Sienna, no es una mala niña.

Claro, se pone de mal humor como cualquier adolescente, pero jamás había sido de las que faltaban a clases.

Ni siquiera una sola hora.

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