siguiente:
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- Lee la etiqueta: cada tejido tiene sus propias indicaciones de lavado.
- Usa agua caliente: las altas temperaturas eliminan ácaros y bacterias con más eficacia.
- Elige un detergente suave: especialmente si tienes piel sensible.
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- No sobrecargues la lavadora: las prendas necesitan espacio para lavarse bien.
- Seca completamente: la humedad favorece la proliferación de hongos y ácaros.
- No olvides las fundas de almohada: son las que más contacto tienen con tu rostro y cabello.
- Lava también el protector de colchón y el edredón: aunque con menos frecuencia, también acumulan suciedad.
Cómo convertirlo en un hábito
Si te cuesta mantener la constancia, prueba estas estrategias sencillas:
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- Programa un recordatorio en tu teléfono cada semana.
- Elige un día fijo, como el domingo por la mañana, para que se vuelva parte de tu rutina.
- Ten los suministros a mano para no perder tiempo buscándolos.
- Prémiate con un momento de descanso o algo que disfrutes