Seca bien las tijeras antes de guardarlas, prestando atención a la unión central y a la sección dentada. Si el modelo admite lavado en lavavajillas, sigue las indicaciones del fabricante; de lo contrario, la limpieza manual puede ayudar a conservar mejor el filo y las partes móviles.
Comprueba de vez en cuando que los mangos abren y cierran con normalidad. Una gota de lubricante adecuado para utensilios, solo cuando el fabricante lo permita y evitando cualquier contacto con los alimentos, puede ser útil para la articulación. Si las hojas están desalineadas o el mecanismo se afloja, deja de usar la herramienta hasta repararla o reemplazarla.
Una función útil, pero con límites
La parte dentada convierte unas tijeras de cocina en una herramienta versátil para tareas ligeras de agarre y giro. Su mejor uso consiste en facilitar pequeñas labores cotidianas, no en ejercer una fuerza extrema.
La regla más sencilla es observar la respuesta de la herramienta: si sujeta con suavidad y estabilidad, puede cumplir su función; si se deforma, resbala o requiere esfuerzo considerable, conviene elegir un utensilio diseñado específicamente para esa tarea.