Durante varios segundos fui incapaz de hablar.
—¿No eres mi verdadero padre? —pregunté finalmente.
Robert miró hacia el océano.
—Te he criado desde que tenías un año. Pero no, Emily. No soy tu padre biológico.
Sentí como si todo mi mundo se derrumbara.
—¿Entonces me habéis mentido durante veintitrés años?
—Sí. Y sé que quizá nunca me perdones por ello.
Me alejé de él, me senté en la arena y llamé a mi madre.
—¡Cuéntamelo todo! ¡Ahora mismo!
Mi madre permaneció en silencio durante un largo rato.
Después comenzó a hablar.
Veinticuatro años atrás, vivía en un pequeño pueblo y estaba a punto de casarse con un joven llamado David.
David la quería muchísimo, pero cuando se enteró del embarazo, su relación empezó a complicarse. La familia de él se oponía al matrimonio.