Eso genera curiosidad.
Las personas observan detenidamente el rostro.
Intentan recordar.
Van a los comentarios.
Comparten la publicación con familiares.
Y quieren conocer la respuesta.
El problema aparece cuando se elimina la fecha original y el lector interpreta que está viendo algo ocurrido recientemente.
La fotografía puede ser auténtica y aun así utilizarse de una manera engañosa.
Una imagen verdadera también puede desinformar
Este caso deja una lección importante sobre las publicaciones virales.
No necesitamos utilizar inteligencia artificial o Photoshop para crear desinformación.
A veces basta con tomar una fotografía completamente auténtica y cambiar su contexto.
Por ejemplo:
Una fotografía de 2017 puede publicarse en 2026 sin mencionar la fecha.
Una fotografía tomada en un país puede presentarse como si hubiera ocurrido en otro.
Una imagen de una película puede compartirse como si documentara un acontecimiento real.
O una persona puede aparecer caminando con dificultad y alguien afirmar, sin pruebas, que padece determinada enfermedad.