Si alguna vez te ha despertado un dolor repentino en la pierna en plena noche, sabes lo molestos que pueden ser los calambres nocturnos. Suelen aparecer en la pantorrilla o el pie, y aunque no son peligrosos, interrumpen el descanso y pueden volverse un problema si se repiten con frecuencia.
Una de las causas más comunes es no estar bien hidratado o tener bajos ciertos minerales como el potasio, magnesio, calcio o sodio. Estos elementos son clave para que los músculos funcionen bien, y si hay un desbalance, pueden aparecer los espasmos.