¿Y si el calambre ya te agarró en plena noche? Lo ideal es estirar el músculo con cuidado. Si es la pantorrilla, intenta llevar el pie hacia arriba, en dirección a la rodilla. Masajear la zona o aplicar calor también ayuda a relajar el músculo. Algunas personas se sienten mejor al levantarse y caminar un poco.
Ahora, si los calambres son muy seguidos o intensos, lo mejor es ir al médico. Puede ser que haya algún problema de fondo, como una deficiencia nutricional o un efecto secundario de algún medicamento.

En resumen, aunque los calambres nocturnos no suelen ser graves, sí afectan el descanso. Con una buena hidratación, una dieta balanceada y estiramientos diarios, se pueden reducir bastante y dormir con más tranquilidad.