Mientras buscaba un arete debajo de la cama antes de casarme, escuché a mi prometido decirle a otra mujer: “En menos de un año ya no podrán hacerme nada”. Entonces entendí por qué quería casarse conmigo después de 9 años cuidándome y consolándome por la muerte de mi hermana. Salí sin decir una palabra, llamé a un abogado y llevé conmigo dos relojes idénticos… pero sólo uno se había detenido aquella noche.
PARTE 1
—Cásate con ella hoy. En cuanto sea tu esposa, tendremos tiempo para enterrar lo de aquella noche para siempre.
Verónica dejó de respirar debajoabdellah de la cama.
Dos horas después debía casarse con Adrián, el hombre que durante nueve años había sido su refugio, su compañía y, según ella, la única persona que no la había juzgado por haber provocado la muerte de su hermana menor.
Había terminado debajo de aquella cama por una tontería.