Yo seguía sin entender nada.
Richard se sentó en una silla.
“Tus padres se conocieron en este hotel.”
No dije nada.
“Pero esa no es toda la historia.”
Abrió el sobre.
Dentro había una carta escrita con la letra de mi padre.
Resultó que, durante los meses anteriores a su muerte, mi padre había estado preparando algo para mí.
Había reunido fotografías de mi infancia, cartas de mi madre, pequeñas notas escolares e incluso viejas tarjetas que yo le había regalado cuando era niña.
Le había pedido a Richard que guardara todo aquello en un lugar seguro.
Pero la mayor sorpresa seguía dentro de la maleta.
Había documentos.
Años atrás, mi padre había abierto una pequeña cuenta de ahorros a mi nombre y había estado depositando dinero en ella cada mes.
No eran grandes cantidades.