creada aquella misma noche, cuando nadie sabía que algún día sería necesaria.
Esa tarde un abogado recomendado por don Ernesto revisó los documentos y levantó la vista.
—Si una nueva pericial confirma esto, la historia oficial del accidente se derrumba.
Vero tragó saliva.
—Entonces hagámoslo.
El abogado tomó una hoja en blanco.
—Cuando presentemos la denuncia, Adrián sabrá que ya no estás huyendo de una boda.
Empezó a escribir.Sabrá que vas por la verdad.
Y mientras la primera denuncia tomaba forma sobre aquel escritorio, el teléfono apagado de Verónica acumulaba decenas de llamadas de Adrián.
Él todavía creía que estaba buscando a una novia asustada.
No sabía que, cuando por fin la encontrara, la investigación ya habría comenzado.
PARTE 3
Diez días después, Adrián apareció en el taller.
Verónica estaba inclinada sobre un antiguo reloj de mesa cuando escuchó abrirse la puerta.
Al levantar la vista, lo vio.
Ya